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Slackline: El arte del equilibrio que revoluciona la educación en Colombia y el mundo.



El slackline es una actividad física que consiste en caminar o realizar acrobacias sobre una cinta elástica tensada entre dos puntos.



Un jóven camina sobre una cinta de equilibrio
Jóven camina en la slackline


A simple vista, puede parecer un pasatiempo divertido o un deporte extremo, pero lo cierto es que el slackline es mucho más que eso. Se trata de una herramienta pedagógica que puede contribuir a la formación integral de los estudiantes, desde una perspectiva constructivista y lúdica, basada en la teoría del desarrollo cognitivo de Jean Piaget, y desde una perspectiva crítica y transformadora, basada en la pedagogía pos moderna.


El slackline requiere de un alto grado de equilibrio, concentración y coordinación, lo que lo hace muy beneficioso para el desarrollo cognitivo y psicomotor de los niños y niñas. Pero el balance obtenido en ésta actividad, no solo se refiere al aspecto físico, sino también al aspecto mental y emocional.


Según Piaget, el equilibrio es el estado de armonía entre los esquemas mentales del sujeto y la realidad externa, que se logra mediante un proceso de equilibración que implica la adaptación de los esquemas a través de la asimilación y la acomodación de la nueva información.


El equilibrio, según él, es una tendencia natural del organismo que busca mantener un control creciente sobre la experiencia. Por lo tanto, prácticas como el slackline pueden favorecer el desarrollo gognitivo en niños y adultos, gracias a que les permite enfrentarse a nuevos desafíos y experiencias que ponen a prueba sus habilidades y conocimientos previos.

Jean Piaget caminando sobre una slackline mientras sostiene un libro
Equilibrio de Piaget


Al practicar el slackline, los niños y niñas deben asimilar la información sensorial y motora que reciben del objeto, el entorno y su propio cuerpo, y acomodar sus esquemas para lograr mantener la continuidad en el juego.


Así, el equilibrio realizado en esta actividad, estimula el desarrollo de la percepción, la atención, la memoria, el razonamiento, la resolución de problemas y la creatividad.


Además, el slackline también puede favorecer el equilibrio afectivo y social de los niños y niñas, ya que les ayuda a mejorar su autoestima, su confianza, su autocontrol, su motivación y su cooperación con los demás. La práctica constante hace de este deporte, una actividad divertida, lúdica y desafiante, que genera emociones positivas y refuerza el aprendizaje.


Éste, también fomenta el respeto, la tolerancia, la solidaridad y la convivencia entre los participantes, ya que se trata de una actividad que se puede practicar en equipo, compartiendo experiencias, consejos y apoyo mutuo.


Si embargo, el slackline no solo se de entender desde la teoría de Piaget, también se puede abordar desde la perspectiva de la pedagogía pos moderna, que cuestiona los paradigmas tradicionales de la educación y propone nuevas formas de enseñar y aprender, más acordes con las demandas y los cambios de la sociedad actual.


Para dar contexto a este modelo de educación, podríamos decir que,

la pedagogía pos moderna se caracteriza por:

  • Reconocer la diversidad y la pluralidad de los sujetos, los saberes y las culturas, y promover el diálogo, la interculturalidad y la inclusión.

  • Valorar la experiencia, la acción y la reflexión como fuentes de conocimiento, y potenciar el aprendizaje significativo, situado y contextualizado.

  • Fomentar el pensamiento crítico, creativo y complejo, y desarrollar competencias transversales, como la competencia digital, la competencia lingüística, la competencia social y cívica, la competencia aprender a aprender, la competencia sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, etc.

  • Propiciar la participación, la colaboración y la co-construcción del conocimiento, y favorecer el trabajo en red, el aprendizaje cooperativo y el aprendizaje por proyectos.

  • Impulsar la innovación, la experimentación y la investigación, y utilizar recursos y metodologías activas, lúdicas y motivadoras, como el juego, el arte, el deporte, las tecnologías, etc.


Reconociendo estas características, podemos comprender que, el slackline puede ser una herramienta pedagógica que se ajusta a los principios y las prácticas de la pedagogía pos moderna, ya que:


  • Respeta y celebra la diversidad y la pluralidad de los estudiantes, y les permite expresar su identidad, su cultura y su creatividad a través del movimiento y el equilibrio.

  • Parte de la experiencia, la acción y la reflexión de los estudiantes, y les ofrece un aprendizaje significativo, situado y contextualizado, que se adapta a sus intereses, necesidades y ritmos.

  • Estimula el pensamiento crítico, creativo y complejo de los estudiantes, y les ayuda a desarrollar competencias transversales, como la competencia digital, la competencia lingüística, la competencia social y cívica, la competencia aprender a aprender, la competencia sentido de iniciativa y espíritu emprendedor, etc.

  • Promueve la participación, la colaboración y la construcción del conocimiento de los estudiantes, y les facilita el trabajo en red, el aprendizaje cooperativo y el aprendizaje por proyectos, que pueden integrar diferentes áreas y contenidos curriculares.

  • Impulsa la innovación, la experimentación y la investigación de los estudiantes, y les proporciona recursos y metodologías activas, lúdicas y motivadoras, como el juego, el arte, el deporte, las tecnologías, etc.



El Centro de Slackline Colombia ofrece experiencias de alto impacto con juegos de equilibrio, que buscan promover e impulsar la práctica del equilibrio físico, mental y emocional en Colombia.


En su página web www.centroslackline.com y en su blog www.centroslackline.com/blog, se puede encontrar más información sobre el slackline, sus beneficios, sus aplicaciones pedagógicas y sus actividades.


El slackline es, en definitiva, el arte del equilibrio que revoluciona la educación. Una actividad física y una herramienta pedagógica que puede contribuir a la formación integral de los estudiantes, desde una perspectiva constructivista y lúdica, basada en la teoría de Piaget, y desde una perspectiva crítica y transformadora, basada en la pedagogía pos moderna.


Una forma de aprender y de enseñar diferente, divertida y desafiante, que se adapta a los tiempos y a las necesidades de la educación del siglo XXI.

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